Virgen del Mayor Dolor de Morón. Foto de Carlos Romero. Lunes Santo de 2017

Artículo escrito por José Antonio Pernía
Foto de Carlos Romero, Lunes Santo de 2017

Querido Cofrade,

Cumplo con la petición que mi amigo Juan Andrés Siles me hace de escribir unas líneas que acerquen a nuestros lectores a una visión más personalista de nuestra Semana Santa. Porque “Semanas Santas” hay muchas, como bien sabemos, pero todo depende de los ojos con los que se vea y el corazón con el que se sienta.

Cada año es igual y a la vez distinto a los anteriores. Y es que se trata de una tradición que armónicamente se va actualizando poco a poco con el devenir de los tiempos. Lo que sí cambia es nuestra disposición a celebrarla, y es ahí, querido cofrade, donde vamos a vivir en el presente año una nueva experiencia que, a buen seguro, contaremos en el futuro a las próximas generaciones: la segunda Semana Santa sin pasos en la calle por la Covid-19.

¡Qué tiempos aquellos cuando todo era tan normal! Ahora es cuando tomamos verdadera noción y dimensión de lo que era la Semana Santa. Un ritual perfecto, anclado en una tradición de tradiciones donde todo encajaba, donde todo se sucedía como en un perfecto cronograma, minuto a minuto y segundo a segundo. Desde la imposición de la ceniza hasta el deleite de ver las magníficas fotografías que nuestros fotógrafos locales compartían con orgullo, todo estaba perfectamente medido. No hay otra fiesta a lo largo del año menos susceptible de cambios, porque al cofrade le gustan las cosas como han sido de toda la vida, y si en todo caso hubiese que cambiar algo que sea por algún motivo bien justificado.

Pero el ser humano no deja de ser un individuo en constante evolución, capaz de adaptarse por propia supervivencia a los cambios que el destino le vaya marcando. Por eso el cofrade sueña. Navega en un mar de recuerdos que evoca tiempos pasados donde fue sumamente feliz. Tiempos de presentación de carteles, de revistas como “Morón Cofrade” que era una excusa perfecta para escaparse un rato de casa, escuchar música procesional en directo, ponerse al día con la actualidad de nuestras hermandades y tomar el posterior ágape con la compañía elegida por cada uno. Así era nuestra Cuaresma. Una sucesión de actos donde veías las mismas caras varias veces a lo largo de la misma y nos contagiábamos de ilusión por lo que había de venir.

Navega en un mar de recuerdos que evoca tiempos pasados donde fue sumamente feliz. Tiempos de presentación de carteles, de revistas como “Morón Cofrade” que era una excusa perfecta para escaparse un rato de casa, escuchar música procesional en directo, ponerse al día con la actualidad de nuestras hermandades

Algo similar ocurre con la Semana Santa, al fin y al cabo, todo forma parte, como decía anteriormente, de una misma tradición. “El Momo”, poniendo las colgaduras en la Carrera Oficial. Antonio Ramírez, presidente del Consejo, mirando el reloj a ver cuánto faltaba para que llegase la hora anunciada por la Hermandad para su llegada a Meneses. O ese Manuel Barroso con su inseparable equipo (Jorge, Laura, Francisco José…) de un punto a otro de la ciudad cargando con todo el instrumental para ofrecernos las mejores imágenes de la Semana Santa de Morón. Siempre, claro está, con el permiso de los Migueles, Miguel Valle y Miguel Moreno, quienes por mucho que intenten superar, siempre tendrán más horas de grabación sobre sus incansables brazos.

La página de la Aemet y sus innumerables actualizaciones en Semana Santa eran motivo de comentario en tertulias de amigos. “Pues yo creo que este año salen todas” típico comentario esperanzador que salía de cualquier integrante de los muchos grupos jóvenes que tienen hoy día nuestras cofradías, mientras deshojaban miles de claveles para la petalá a su Titular.

El olor a canela, a limón rallado, a miel… emanaban de las cocinas que preparaban el dulce típico de la cuaresma: la torrija. En la calle, cualquier sitio era bueno para encontrarse por sorpresa con el bendito olor del incienso o las melodías de una marcha procesional. “Esta se la metía yo a la Paz en la subida de San Miguel” comentan dos expertos en la materia soñando ya con ese ansiado momento.

Pero no todo va a ser recuerdos nostálgicos. Como cristianos que somos sabemos que seguirán oficiándose los Santos Oficios. Tendremos la Misa de Palmas el Domingo de Ramos, el Triduo Pascual, la Santa Eucaristía el Domingo de Resurrección. Tal vez se apagaron las luces de todo lo que envuelve a nuestras Fiestas Mayores, pero una siempre queda encendida: la luz del Sagrario. Por eso el cofrade tiene este año una oportunidad de oro de conocer mejor a Cristo y a su Santísima Madre, y de profundizar en sus enseñanzas. Así lograremos que cuando podamos volver a pasearlos por nuestras calles lo hagamos aún más orgullosos y convencidos.

Mientras tanto, queridos cofrades, salud para todos.

¡Hágase la Semana Santa de Morón 2021!